Esta es una de las frases que más escucho en mi día a día cuando voy a cual profeta de las apps mostrando nuevos descubrimientos y joyas digitales que me encuentro por ahí.
"No joven, muchas gracias"
La realidad es que la mayoría de las personas, cuando les sueles ofrecer hacer algo de una manera diferente, tienen una resistencia automática al cambio.
Es como si de entrada su mente evaluara el esfuerzo y tiempo que tienen que dedicar en aprender o implementar ese cambio en lugar de ver los beneficios que esto les traerá.
Bueno, el motivo de este blog no es venir a andar hablando de gente y sacar aquí sus trapitos al sol. A mí me interesa que pienses en ti.
Sí, quiero que pienses en todas esas veces que, sin pensarlo mucho, has dicho esa frase.
Que cuando le contaste un problema a alguien en tu trabajo o a algún amigo y que este te sugirió utilizar alguna app, le dijiste esa frase.
Y no solo pasa a nivel digital, también sucede con la forma en la que hacemos las cosas de manera cotidiana.
Este rechazo automático aparece en tantos ámbitos de la vida que a veces no nos damos ni cuenta.
Te sugiero que, de hoy en adelante, pongas más atención en ese momento en el que alguien te cuenta una forma nueva de hacer algo y puedas entonces detener esta respuesta por defecto para darte una oportunidad de probar aquello que te cuentan.
La verdad es que no sabes con qué buena solución te encontrarás al abrir las posibilidades.



