Deja la Intuición y Comienza con la Medición

¿Cuántas veces te ha pasado que dices:

"Creo que todo va perfecto"?

Y en realidad va por la calle de la amargura (Disculparás mi frase de tío).

Muchas personas, al momento de evaluar ciertas circunstancias, nos dejamos llevar mucho por la intuición.

Espera, espera, antes de que me quieras regañar por aquello de “Escuchar a la intuición no es tan malo”.

A lo que me refiero es que la intuición no siempre es solo intuición. Esto es, muchas veces eso que sentimos no está tan solo motivado por una sensación mística que nos ayuda a encontrar el camino, sino que puede contener sesgos, miedos, prejuicios y demás cosas que nos pudieran confundir.

Es ahí donde la medición entra en juego para brindar un apoyo fundamental.

Aquello que sentimos (eso que viene de la intuición) de hoy en adelante debemos denominarlo como ‘Hipótesis’, algo que creemos, pensamos o sentimos, pero que deberíamos contrastarlo con algún dato.

Es como cuando vas al doctor y le cuentas tus síntomas. Mientras te escucha, él crea una serie de ideas sobre lo que pudieras tener, pero para saberlo con certeza te manda a realizarte pruebas que le ayudarán a confirmar o negar esas hipótesis.

El objetivo que tengo con este blog es que cada vez que vayas a afirmar algo sobre algún tema importante, o bien que vayas a tomar una decisión, primero busques confirmar o negar la idea con información.

Esto te permitirá tener opiniones y decisiones más informadas y basadas en datos, no tan solo ideas e hipótesis que compartir.

Cuando esa idea inicial es confirmada, decimos entonces que tienes un Hallazgo y entonces son estos con los que podrías empezar a trabajar.

Así que deja de lado la Intuición y comienza a utilizar la Medición para fundamentar tus opiniones y decisiones y basarlas en datos realmente, así sumarás peso a ellas y les agregarás más credibilidad.