Todo empezó una tarde como cualquiera cuando, de pronto, comencé a sentirme un poco cansado de lo normal. Lo que hice fue revisar qué estaba pasando en las diferentes herramientas digitales que tengo para llevar mi día a día.
Empecé con mi aplicación del sueño y noté que, en los últimos días, me estaba desvelando más de lo normal. Tal vez, solo tal vez, era porque aplicaba la famosa frase de “un capítulo más y me duermo” con la serie que estaba viendo.
Procedí a revisar cómo estas trasnochadas estaban impactando en mis hábitos. Entonces, abrí mi aplicación donde voy registrando su cumplimiento y me di cuenta de que, por alguna extraña razón, los había dejado un poco de lado. Y, por dejar un poco de lado, me refiero a que había dejado de hacer la mayoría de las cosas que normalmente hacía en mi rutina.
Para confirmar lo que decían los hábitos, revisé mi actividad con el reloj. Entonces, se confirmaron mis sospechas: la actividad del día a día había disminuido.
Entonces me pregunté:
¿Cuál será la razón?
Para lograr responder a mi duda, entré a la configuración de mi dispositivo para revisar el tiempo de pantalla. Descubrí que, en lugar de darme tan solo un ratito de despeje en el smartphone, me estaba tomando mucho más tiempo, que al final, sumado, no permitía que alcanzara a realizar la rutina completa.
Después de hacer todo este autoanálisis cotidiano, me puse a reflexionar sobre el posible motivo por el cual estaba perdiendo mi rutina.
Me di cuenta de que durante esos días, estaba comenzando un par de cosas nuevas que me estaban costando un poco más de trabajo de lo habitual, además de que tenía un proyecto en puerta en el que no quería fallar.
Fue entonces cuando entendí que el auto sabotaje tiene muchas más caras de las que yo conocía y una de ellas es el hacerme antiproductivo.
Aunque sé muy bien lo que tengo que hacer durante el día para que las cosas vayan saliendo, cuando existe algo que me detiene, propicia que tenga comportamientos casi inconscientes que me llevan a perder tiempo.
Al final, lo que estaba pasando es que esas pequeñas acciones acumuladas retrasaban mi enfrentamiento con lo que, de alguna manera, estaba evitando.
En verdad, la mayoría del tiempo suelo estar muy atento a estas cosas, como el síndrome del impostor o a las acciones que estoy evitando, pero en verdad esta es una cara que no conocía del autosabotaje.
Fue gracias a que conozco mi rutina y cómo funciona mi día, que pude identificar que esto estaba sucediendo.
Así que si notas que no estás llegando a tu alcance normal, echa un vistazo a eso que podrías estar haciendo que te podría estar retrasando para lograr lo que quieres.
Puedes estar siendo víctima del Autosaboteo Antiproductivo.



