El otro día mientras veía un video sobre una nueva función que saldría en mis dispositivos de pronto una extraña sensación me comenzó a invadir.
Era como una angustia rara, así como cuando estás a punto de tomar un avión, pero por cuestiones de la vida vas algo justo de tiempo y podrías perderlo.
Comencé a darme cuenta de esto y me pregunté:
¿Por qué me siento así, si en el video me están diciendo que mejorará mi vida?
Un instante después y ya un poco más relajado comencé a pensar en esto.
Todo el día, en muchos medios de información, nos están diciendo que ya salió esto nuevo, que esta tecnología va a cambiar el mundo y que ya descubrieron una nueva forma de resolver algo.
Y sí, todos estos mensajes que vamos recibiendo lo único que nos están mostrando es todo eso que todavía no estamos utilizando o que todavía no tenemos.
Por ahí dicen que el exceso de futuro propicia una suerte de ansiedad, y basados en esto, creo que este es el origen de lo que yo sentí.
Conforme más y más mensajes van apareciendo sobre estas innovaciones, es inherente que se genere esa sensación de que esos avances, en algún punto, no se podrán alcanzar.
Para evitar esta sensación, comencé a pensar que solo haría caso de aquello que realmente me fuera funcional a mí y eliminaría todas esas cosas que solamente me generaban ruido en mi vida.
Solo tomaría aquellas cosas que pensara me funcionarían para algo en mi día a día.
Llevo ya algunas semanas con esta manera de pensar y esa extraña sensación a comenzado a disminuir.
Así que si te sientes abrumado por todos esos avances, no te preocupes, es normal, y recuerda que de la tecnología solo usa aquello que te brinda autonomía.



