Casi siempre, cuando pensamos en utilizar tecnología, nos ponemos a pensar en las funciones que necesitamos.
Botones, campos, cosas que se pueden hacer y demás cosas que contiene la aplicación.
Una realidad plausible al momento de comenzar a utilizar herramientas digitales es que sin una metodología no se usará la tecnología.
Y con metodología no me refiero a saber utilizar las plataformas porque para eso existen muchísimos tutoriales en internet que podemos ver para aprender a usar sus funciones.
No me malinterpretes, saber utilizarla es básico; entre más conozcas los alcances de la herramienta, más provecho le podrás sacar.
Pero lo que es aún más importante es poder comprender realmente cómo esa herramienta tecnológica se integra en tu día a día, ayudándote realmente en las funciones que tienes que realizar.
Para poder desarrollar una metodología se debe conocer el entorno en el que se utilizará, porque la experiencia de realizarlo de una forma tradicional es lo que te permitirá entender la forma de realizarlo de una forma digital.
Entonces no es solo utilizarla por utilizarla sino poder integrarla en lo que haces cotidianamente.
Después de analizar las funciones, es recomendable escribir un paso a paso de lo que se hace con ella. Porque al inicio, aún cuando tú seas el que diseña la forma en la que se usa, no te acordarás de todos.
Así que si estás por adquirir una nueva herramienta, cualquiera que fuera su tamaño, detente un momento para integrarla en tus hábitos. Los primeros días será complejo, pero te aseguro que conforme pase el tiempo, será cada vez más natural.
Y si no serás el único que la utilizará, con mayor razón será importante que lo hagas, porque las personas no están en tu cabeza y tendrán que tener tu misma claridad sobre el uso de la misma.
Así que tómate ese tiempo para pensar en las funciones de la plataforma en las acciones que se realizan a cada momento y que entonces aumente las posibilidades de su adopción.



