El Ritmo de la Vida

El otro día, iba en mi carro por una gran avenida de mi ciudad, de esas en las que no hay semáforos y solamente cada unos cuantos kilómetros hay salidas para tomar otras calles.

Cuando de repente me rebasa un auto a alta velocidad, pues normal lo dejé pasar, yo manejaba en promedio a lo que indicaba la vialidad.

Al salir para incorporarme en la calle que me dijo el gps, me tocó el rojo del semáforo y me detuve, cuál va siendo mi sorpresa que…

¿Quién creen que estaba parado junto a mí?

Exacto, el automóvil que me había rebasado algunos kilómetros atrás.

Puede parecer un evento fortuito, pero esto me hizo reflexionar, entonces en la quietud de un semáforo en rojo con música de quién sabe quién, pensé.

“No porque vayas mucho más rápido, avanzarás más”

Entonces me pregunté:

¿Cuánto tienes que acelerar para lograr ganarle al semáforo?

Seguí profundizando un poco más en esta reflexión, me di cuenta que en la vida existe un ritmo.

No significa que no hagas las cosas o que las hagas más despacio, sino que hay que hacer, lo que hay que hacer, en el momento en el que toca hacerlo, con lo que tenemos.

Paso a pasito es como se llega a lograr un objetivo.

Las emociones en esto son fundamentales, hay veces que nos desesperamos y eso hace que aceleremos o bien nos da miedo alguna acción o decisión que tenemos por delante y eso provocará que frenemos.

Estate muy atento de tus emociones, eso puede ser clave para encontrar de una forma más sencilla la velocidad para llevar tu cotidianidad.

Encontrar esto te ayudará a experimentar más instantes donde observaras como todo se sincroniza y las cosas se acomodan en el tiempo para que pasen justo cuando deben de suceder.

El objetivo de esto, es invitarte a que logres encontrar el ritmo que te funciona para avanzar de forma constante y consistente, ni más rápido ni más lento.

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